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Ana y Bruno, un polémico acierto a la animación mexicana

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Veintisiete años y 5 largometrajes después del debut cinematográfico de Carlos Carrera con La Mujer de Benjamín (1991), el ganador de la Palma de Oro en 1994 por fin cumple una de las razones que lo llevaron a hacer cine: la animación. Tras un retraso de alrededor de 10 años que le impidieron estrenar su película antes, Ana y Bruno por fin se llega a cines. Pese a su largo aplazamiento, la primera película animada de Carrera no se siente anacrónica. Todo lo contrario, es un maduro acercamiento al estigma de uno de los grupos más marginados y olvidados. Los “raros” y personas con trastornos mentales.

La película basada en la novela homónima de Daniel Emil (guionista) inicia con la llegada de una familia a un hospital. El padre deja ahí a su esposa Carmen (voz de Marina de Tavira) y a su hija Ana (voz de Galia Mayer) con la promesa de que todo será mejor. Una noche, husmeando por ahí, Ana encuentra a un pequeño duendecillo verde de nombre Bruno (Silverio Palacios), quien es producto, ni más ni menos, que de la imaginación de un esquizofrénico. Así como él, varios de los personajes que acompañarán a Ana en la búsqueda de su padre para rescatar a su madre de los malos tratos del hospital son también fruto de la imaginación de otros pacientes con problemas psiquiátricos.

Cada uno de estos “imaginarios” personajes son, de alguna manera, reflejo de la mente de sus creadores. Entre los más destacados se encuentran también un robot hecho de relojes, una viuda negra, una mano peluda, un payaso o una enorme elefante rosa enamorada obsesivamente de Bruno, Rosi (voz de Regina Orozco). Ellos ayudarán a Ana en su travesía, donde se encontrará con uno de los mejores personajes de la cinta. Un vagabundo niño ciego llamado Daniel (voz de Daniel Carrera), quien aporta los momentos más simpáticos y conmovedores.

Debido a la complejidad de sus tópicos principales (la perdida, la soledad, la muerte y la locura) mucho se hablará sobre si Ana y Bruno es en verdad una película para niños o no tiene claro quién es su público. La cinta, como pasa con las películas de Pixar, trata temas complejos pero en un molde infantil. La podríamos considerar como una cinta para niños pero también para adultos.

Guardando las proporciones, su estilo temático es similar al de Intensamente (Pete Docter, 2015), porque así como las emociones antropomórficas rigen la vida de una niña con problemas emocionales, aquí son los “demonios” internos quienes rigen la vida de personas con trastornos mentales. Ahí está, por ejemplo, el robot hecho de relojes el cual es producto de la obsesión de su creadora con el tiempo o la mano peluda, un gag que sólo los adultos y niños más perspicaces entenderán. En ambas cintas, los personajes buscan el bien estar de sus creadores.

A pesar de sus aciertos, la cinta de Carrera no se salva de algunos problemas. El más evidente es la animación, cuyo esfuerzo y presupuesto (Ana y Bruno es la producción de animación mexicana más cara de la historia) no fueron suficientes: algunos personajes y secuencias parecieran no tener el acabado final, viéndose más cerca de la animación de un videojuego de PlayStation 2 que de una película.

Claro, podemos atribuirle esta exigencia debido al cine animación estadounidense al que estamos tan acostumbrados. Aunque también es necesario mencionar que a pesar de que Ana y Bruno tuvo cerca de 80 fuentes de ingreso, según su productor Pablo Baksht, se encuentra aún lejos de lo que cuesta una película animada hollywoodense. Para dimensionar, Intensamente tuvo un presupuesto estimado de 175 millones de dorales (según IMDB), mientras que el de Ana y Bruno está en los 104 millones de pesos, o sea, entre 5 y 8 millones de dólares dependiendo el valor del dólar.

Sin embargo, otro de sus problemas (y ese sí, no tiene defensa) es la pereza en el guion. La manera en que los personajes “imaginarios” interactúan con la realidad cambia en cada escena a conveniencia de la historia. Los vemos, por un parte, ponchar las llantas de un automóvil pero también atravesar paredes y mostrarse incapaces de ayudar a Ana en un punto culminante. Aunado, que hay una enorme cantidad de personajes que se pierden y su participación termina siendo intrascendente u otros que sirven como deus ex machina y sólo nos hacen pensar “¿y ese de dónde salió?”.

En general, Ana y Bruno es más un acierto a la animación mexicana que tiene sus principales fortalezas en sus temas centrales. No dice nada que los niños no debieran saber. Su mensaje radica en la aceptación de nuestra realidad por más dolorosa que sea. Para seguir adelante, hay que dejar ir.

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The Front Runner | ¿Hugh Jackman para el Oscar?

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The Front Runner cumple y entrega lo mejor de Jackman

The Front Runner es una película dirigida por Jason Reitman y protagonizada por Hugh Jackman, Vera Farmiga y J.K Simmons. Sigue la verdadera historia del ex-candidato, Gary Hart, que después de verse involucrado con escándalos provocados por la prensa, debe hacer todo lo posible por mantenerse en la meta.

Pudimos ver la película en el Festival Internacional de Cine de Morelia. 

Reitman inteligentemente permite que la película hable por sí misma, dejando que el público arme su propia conexión entre los eventos que estropearon la campaña del senador Gary Hart hace más de 30 años y eventos similares que han plagado a otros políticos en los últimos años. Sí una de las consecuencias de esta película es que Reitman presenta muchas ideas sin siquiera tomar una posición firme sobre ellas, al no elaborar ideas que casi exigen un análisis más profundo, un enfoque que seguramente afectará a algunos de manera incorrecta. Dicho esto, hay mucho para entretenerse, desde la excelente actuación de Hugh Jackman hasta la dirección de Jason Reitman utilizando ciertas técnicas y movimientos de cámara que son increíbles.

Lo que The Front Runner también muestra es que Hart carecía de la empatía y la dimensión humana que Bill Clinton tenía para llevarlo a la presidencia. Tanto Hart como Clinton eran expertos en política, pero “Slick Willie” era una personalidad completamente diferente: amarlo u odiarlo. Hart salió como un senador sólido del país. La película no abre nuevos caminos y ofrece poco que atraiga a cualquier persona menor de 50 años que no sea un adicto a la política, a pesar de que está bien filmada.

Vera Farmiga sigue estancada en el mismo papel con la misma expresión, algo que lleva al siguiente punto, el resto del reparto incluso J.K Simmons tratan de sobresalir, pero todo el peso cae en Jackman y hace un excelente trabajo en demostrar sus dotes actorales.

Reitman añade humor al guión, el cual es fresco y original, muchos chistes aterrizan y algunos otros provocarán un bostezo entre la gente en la sala del cine. The Front Runner sufre desde el enfoque de su guión, aunque Jackman hace lo que puede con el material y la excelente dirección de Retiman, el guión hace que caiga por los clichés más comunes de películas enfocadas en la política.

Una de las cosas positivas que tiene es que la fotografía es colorida y mostrando las diferentes personalidades de los personajes, pero cuando es turno de llegar a su conclusión, la película cae tremendamente y ofrece un final un tanto decepcionante, a pesar de la verdadera historia.

En conclusión, The Front Runner es una película que puede entretener a una persona mayor de 50 años, con una adicción a la política, pero a una persona cualquiera, le gustará por el humor agregado y la poderosa actuación de Jackman.

Calificación: 7.5/10

Te dejamos el tráiler, por si no lo has visto:

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