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Amor índigo

poster_amor-indigo★★★✩✩
Amor índigo, narra las aventuras de Colin (Roman Duris), un joven millonario y excéntrico que vive feliz junto a su amigo y cocinero Nicolás (Omar Sy). El mejor amigo de Colin es Chick (Gad Emaleh), un devoto seguidor del filosófo Jean-Sol Partre (parodia del autor de El ser y la nada [1943], Jean Paul-Sartre). Su idolatría llega a tanto que es adicto a unas pastillas que inducen a un estado mental supuestamente parecido al del escritor francés. Incluso hay un jarabe que induce al existencialismo. En una fiesta, Colin conoce a Chloé (Audrey Tatou), una chica adorable con la que queda encantado. En un breve lapso de tiempo se enamoran y después de seis meses la pareja se casa.

Amor índigo viene a recordarnos los riesgos que se esconden tras la voluntad de defender un sello propio. Pues en realidad la autoría es un concepto que, de igual manera que logra resultados sorprendentes en propuestas poco prometedoras, también puede absorber todo el contenido de un trabajo convirtiéndolo en pura estética. Precisamente los primeros trabajos del director francés Michel Gondry sorprendían por ser obras en las que se equilibraba con gran agilidad una personalidad muy característica y un profundo contenido capaz de conquistar los corazones del espectador. Dicho en pocas palabras, el placer que producía descubrir joyas como Olvídate de mi o La ciencia del sueño se daba gracias a la maestría con que la personalidad del mencionado director actuaba al servicio del trabajo en cuestión, sin interceder en él cuando no era necesario y haciéndolo siempre de forma contenida y ante todo justificada. En su último trabajo, en cambio, da la sensación de que la hiperactiva personalidad del director haya devorado todo el contenido que pudiera encontrarse en él.

Amor índigo es un triunfo del minimalismo, de la desmaterialización y de la precisión de los acabados escenarios cómicos. Logra divulgarse como una especie de propuesta estilística para hablar sobre el amor, el éxito y el fracaso, la enfermedad, la pesadez existencial, la pérdida, etc. Y el secreto sólo está en encontrar la gracia -no apto para todo espectador-, más no siendo fácil una vez hecho te encanta.

Es una obra inteligente, ambiciosa, donde el director reflexiona entre la felicidad y la frustración. La carga irónica se presenta como algo latente y esencial.

Sin falsas alabanzas la incomensurable rareza de Gondry declama la verdades de un mundo tan real como utópico en cual aflora un pesimismo de melancólico ensayo. Puede que no sea la mayor película a ver, pero es mayormente ingeniosa, poco aburrida y permanentemente divertida.

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Adicto al cine y las series I Fotógrafo 📷 | Mexican 🇲🇽 | Traveling 🏖️ | Fundador de YouRocket I Director MKT La Sociedad

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