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AMACC hace un llamado a autoridades ante el COVID-19

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AMACC hace un llamado a autoridades ante el COVID-19

Con la pandemia del COVID-19 serán muchas las industrias afectadas a nivel mundial, una de ellas ya es la industria del cine nacional, por lo que la  Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) hizo un llamado al presidente Andrés Manuel López Obrador para conservar los fondos y estímulos fiscales existentes para el cine, así como la creación de un Fondo de Emergencia del Sector Cinematográfico con capital público y privado, a través de un comunicado publicado en su página de internet y redes sociales.   https://www.amacc.org.mx/amacc/2020/nuestro-cine-en-contingencia/

Nuestro cine en contingencia. Apoyo al cine mexicano ante el COVID-19

Lo que se busca es apoyo para trabajadores técnicos, manuales y profesionales de la industria cinematográfica y audiovisual quienes enfrentan una situación de paro laboral, al igual que las micro y pequeñas empresas independientes de producción, distribución y exhibición.

Para ello AMACC solicita que se tomen medidas específicas que atiendan a la naturaleza del sector cinematográfico y audiovisual; que se ejerza en su totalidad el presupuesto destinado al cine y audiovisual, se pide que ya no se reduzca el presupuesto destinado a  cultura y que se reasignen los recursos para áreas prioritarias.

También se pide que no se eliminen los fideicomisos y estímulos de apoyo a la producción y distribución cinematográfica, como es el caso de FIDECINE y FOPROCINE, y en esta misma línea que no se reduzca ni eliminen los apoyos existentes a creadores, artistas y micro y pequeñas empresas dedicadas a crear empleo en este sector, pues gracias a estos, se han podido incrementar la producción de películas creando fuentes de trabajo no solo para creadores sino para técnicos.

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Por otra parte, la Academia también exhorta a la creación del Fondo de Emergencia del Sector Cinematográfico, el cual servirá para apoyar económicamente, durante el periodo de contingencia sanitaria; a creadores, trabajadores técnicos y manuales de todas las etapas de la producción, así como a centros de exhibición alternativos, cineclubes, y micro y  pequeñas empresas independientes del sector que corran peligro de desaparecer por la suspensión de actividades.

En su comunicado, la AMACC señala que esta recesión se da en un momento en el que el cine ya enfrenta una crisis derivada de la irrupción en el mercado de las plataformas digitales de exhibición, las cuales modifican la cadena de valor de toda la industria, pues se la producción y exhibición llega de otros países.

Según cifras de la Cuenta Satélite de Cultura del INEGI, la actividad cultural en su conjunto contribuyó en 2018 con el 3.2% del PIB en México. Tan sólo la industria cinematográfica generó 30,946 empleos directos más los indirectos que se estiman en hasta 9% de incremento, de acuerdo a los impactos transversales en la economía.

Los empleos que genera esta industria suelen ser intermitentes, es decir, se contrata personal por proyecto por lo que no cuentan con estabilidad laboral, certeza de ingresos futuros, seguro social, seguro médico o jubilación. Se podría pensar que los sueldos de directores, guionistas o productores es elevado, pero no lo son si se toma en cuenta el tiempo que se invierte en la elaboración del guion, y posteriormente en la realización y producción de la película, puede tomar entre 3 y 7 años.

En los últimos 25 años, México y su cine han atravesado por otras dos recesiones económicas graves. La primera de ellas, iniciada a finales de 1994, significó la abrupta interrupción del incipiente renacimiento de la producción de cine de calidad auspiciada  por el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) en los años anteriores, así como la agudización de la crisis en la industria cinematográfica, ya de por sí afectada por la entrada en vigor del TLCAN. Entre 1995 y 1997, la industria del cine prácticamente entró en estado de coma.

En ese contexto se crearon dos fondos para apoyar el cine: Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (FOPROCINE), dedicado a apoyar a nuevos cineastas y películas de carácter experimental, los cuales se han hecho acreedores de premios en los principales certámenes de la industria a nivel mundial; y Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (FIDECINE), enfocado en reactivar la industria del cine, con mecanismos para la producción de películas con posibilidades de recuperación comercial. Posteriormente  se implementó el Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Producción Cinematográfica Nacional (EFICINE), permite la participación privada en el cine nacional mediante la aportación de una pequeña proporción de los impuestos de empresas dedicadas a otras actividades.

En tanto, los estímulos que otorga el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) a través de programas como Jóvenes Creadores y el Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA), han jugado un papel fundamental en la producción creativa, pues apoyan el trabajo de cientos de creadores en la generación y desarrollo de nuevas ideas; así como en la producción de cortometrajes, documentales, videos experimentales y otros proyectos audiovisuales.

Ninguno de los estímulos mencionados anteriormente podría funcionar por sí solos para mantener el nivel de productividad del cine mexicano, funcionan porque dependen de la existencia del otro y la desaparición de cualquiera de ellos generaría un efecto dominó que pondría en peligro la supervivencia de los demás mecanismos. Gracias a estas herramientas de fomento productivo, el cine mexicano ha ganado mayores espacios en el mercado, aún cuando todavía no son suficientes.

“El cine mexicano es fuerte, en términos de calidad y cantidad; pero ve obstaculizada su llegada al público nacional. Con más de 300 millones de boletos de cine vendidos al año, México representa uno de los principales mercados de exhibición en salas a nivel mundial; pero menos del 10% de esos boletos vendidos corresponden a películas mexicanas. Esta situación afecta indudablemente la auto-sustentabilidad de nuestra industria. Es necesaria la intervención del Estado propiciando las condiciones para que el cine nacional pueda llegar a las pantallas en condiciones de equidad”, destaca el comunicado.

AMACC exhortó a conservar los mecanismos de financiamiento y crear otros que ayuden a enfrentar la crisis actual. “Por ello, hacemos un llamado urgente al Estado Mexicano para que se establezca un plan de rescate que, mediante la inyección de recursos y la articulación de medidas que alienten su desarrollo, permita sobrevivir a la industria cinematográfica, y a todos los que participamos de ella, durante el confinamiento obligatorio causado por el virus; y que facilite, en cuanto sea posible, una rápida reactivación que le permita recuperar en el corto o mediano plazo, el crecimiento sostenido de los últimos años”.

“Los mexicanos tenemos el derecho al disfrute de la cultura, pero también a su creación. No queremos ser únicamente consumidores de contenidos ajenos, sino también creadores de contenidos propios”, sostiene el comunicado.

 

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