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Aguas Profundas

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aguasprofundas_posterRealizar proyectos en el mar son difíciles debido a que solo tienes una salida los muertos, este es el caso de “Aguas Profundas” que bien puede llevarnos a recordar la afamada “Tiburon” clásico del cine contemporáneo.

Sarah y Scott son un matrimonio que se dedica al estudio de los tiburones blancos. Tienen dos hijos gemelos de 5 años. En una de sus expediciones, Sarah está a punto de ser devorada por un tiburón. Scott, que puede disparar al tiburón se niega a hacerlo, aunque Sarah se salva milagrosamente, decide separarse de Scott. Medio año después y ante la precariedad económica en la que vive (Scott lleva 5 meses en una expedición y no le pasa dinero), Sarah acepta la oferta de un multimillonario sexagenario (Brady) y su hijo Nate para ver los tiburones blancos. A pesar de que el clima hace desaconsejable el viaje, los tres se embarcan y viven una trágica aventura.

Carente de tensión, la cinta capitaneada por John Stockwell se sitúa dentro del drama más convencional. Una historia sobre un trauma pasado que tiene su eco en el presente es su base. Ya desde el comienzo se presentan todas las cartas de la baraja: realización mediocre, con un carrusel de planos poco trabajados; caracteres tópicos y sin vida; y, una trama predecible, cansina y repetitiva. Los momentos con los escualos o bien tienen carácter documental o bien en sus escasas violentas apariciones (con forma de efecto especial) no resultan creíbles gracias a un lastimosa falta de presupuesto. Si a todo esto le unimos parte de metraje añadido sin ningún sentido (como la escena con unos expoliadores de conchas en la noche) y la lánguida (y “culebrónica”) historia amorosa de los dos protagonistas, el resultado es la más absoluta desfachatez.

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Lucha Libre

CMLL: Duelo de pronóstico reservado para La Leyenda de Plata

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Uno tras otro, suben valerosos los gladiadores al encordado: los experimentados (Felino, Mephisto y Virus), los consolidados (Volador Jr., Cavernario, Místico, King Phoenix y Dragón Rojo) y las jóvenes promesas (Soberano, Templario, Titán, Tritón, Audaz, Flyer, Tiger y Kawato San).

“La Leyenda de Plata” es uno de los torneos cibernéticos más esperados del CMLL, el cual cada año luce por su espectacularidad. Tras una primera ronda campal en la que se definieron grupos, Flyer, Dragón Rojo, Mephisto, Templario, Místico, Titán, Soberano y Kawato San, quienes abandonaron el ring por la tercera cuerda, en automático integraron el grupo B.

En la segunda etapa, ambos grupos se enfrentaron en un mano a mano, duelos inéditos que hicieron la batalla aún más atractiva. El primero en ser eliminado fue el japonés Kawato San, los siguientes Tiger y Tritón; la inexperiencia cobró factura a Audaz y Flyer que sucumbieron. El maestro Virus y Dragón Rojo dieron batalla, pero quedaron eliminados; Felino se mostró como en sus mejores tiempos pero no alcanzó la final; mientras que Templario, Mephisto y Soberano lucieron, pero quedaron a un paso de la gloria.

En la antesala de la final quedaron tres participantes del grupo A, Volador, Cavernario y Phoneix, y uno del grupo B, Místico. “El príncipe de plata y oro” arriesgo el físico, pero fue derrotado por el heredero de Remo Banda.

Cavernario, Phoenix y Volador se enfrascaron en una lucha sin cuartel, con castigos de poder y lances que mantuvieron al público al filo de la butaca al respetable. Volador aplicó su “pill driver” a Phoenix, pero Cavernario evitó la victoria al sorprender al primero con un castigo a la espalda y las pantorrillas, la poderosa “cavernaria”.

El referí decretó el final del combate y una final que sacará chispas, entre Phoenix, uno de los luchadores independientes más exitosos del 2018 y quien ha destacado más allá de nuestras fronteras, y Bárbaro Cavernario, triunfador del Aniversario 86 de la Arena México y actual campeón semicompleto del CMLL.

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