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Adiós Wanda Seux, adiós…

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Cine Mexicano

Adiós Wanda Seux, adiós…

«País petrolero y pueblo cabaretero y fichador», comentó alguna vez el buen Magú en el «Centenario del Cácaro», suplemento que el diario Jornada editó en los noventa sobre el primer siglo de vida del cine mexicano. Una frase mordaz, pero la cual describe perfectamente al México de los años setenta, de la efervescencia económica (derivada del circulo virtuoso del «Milagro Mexicano) a una estrepitosa devaluación y una severa crisis al final de la década. Antes de los «table» y las bailarinas de pool dance, el cabaret fue epicentro de las fantasías eróticas del mexicano, en ese entonces aquellos de más «caché» se dabn el lujo de tener a «vedettes» como figura del espectáculo. En la década de los sesenta del siglo XX, las vedettes sustituyeron a las bailarinas exóticas, conocidas en el cine como las rumberas, en el entretenimiento nocturno. A diferencia de sus antecesoras, las nuevas «reinas de la noche» dejaron atrás los frenéticos movimientos de cadera por coreografías más sencillas y un «performance» erótico entre plumas y lentejuelas.

Ellas llegaron a ser tan famosas que en cine alternaron con figuras como Mauricio Garcés y el Santo, como en el caso de Zulma Fayad y Rosy Mendoza, incluso esta última inspiró a un personaje de un tira cómica. Para los setenta el subgénero de «las ficheras» apareció en el cine mexicano, nombres como el de Sasha Montenegro, Lyn May y Wanda Seux se volvieron recurrentes. Una década después vino el ocaso de las vedettes y el cierre de los cabarets tradicionales, la vida nocturna de la ciudades se transformó para dar paso a otro tipo de espectáculo erótico. La mayoría de aquellas figuras pasaron al olvido (y muchas a la pobreza por la pésima administración de sus ganancias) o a tener apariciones esporádicas, como en el caso de la argentina Wanda Seux, quién junto a Lyn May intentó permanecer vigente a través de sus excentricidades y escándalos. El inusitado furor del documental «Bellas de noche» (2016) de María José Cuevas rescató ese mundo glamuroso del cabaret y sus personajes, remembranza de algo que parecía condenado al olvido.

En tiempos recientes, Wanda -también conocida como «la bomba de oro»-, se convirtió en referente de la cultura popular y de la comunidad LGBT, tuvo cameos y pequeños papeles en cine y en series de TV, las más memorables en «40 y 20» donde interpretó a una mujer en busca de amantes jóvenes, y en «Simón dice…» con una anciana que en sus épocas de juventud fue la imagen de una cadena de comida rápida (una genial autoparodia). El 2 de agosto del 2020, falleció a los 72 años la vedette argentina, quién a pesar de las carencias que padeció en sus últimos días, aprendió a reírse de sí y a tomar la vida con buen humor.

 

Periodista independiente, interesado en temas culturales, como cine, teatro y literatura. Fanático de la lucha libre y otros deportes. Escritor y dibujante conceptual en la soledad.

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