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Cine

A ciegas: el más grande salto de fe

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Netflix se ha convertido en una plataforma interesante para muchos realizadores y poco a poco ha ido puliendo el camino y la calidad de producciones que auspicia de manera exclusiva, logrando ofrecer títulos competitivos y sumamente atractivos que hacen pasar un gran momento a los 137 millones de suscriptores que tiene actualmente.

Bird Box: A ciegas“, es una de estas historias que vienen a recordarnos lo entrañable que puede ser una historia acerca del final de los días, dónde lo importante en realidad no es lo que termina la civilización (aunque resultemos ser fanáticos de estas ideas), sino la manera en la que persiste la esperanza sobre el panorama más funesto.

La historia comienza la desesperada huida de Malorie, quién se ve orillada a dejar su refugio junto con dos niños pequeños ya que todas sus posibilidades se están terminando en ese lugar. Ha captado un mensaje de onda corta sugiriéndole que si quiere vivir, tiene que aventurarse río abajo, buscando la promesa de un refugio donde pueda tener a los pequeños a salvo. Algo amenaza ahí fuera y es advertida a través de la radio que tiene que procurar no mirar en ningún momento o perderán la vida. La civilización está tocando a su fin.

Sandra Bullock interpreta a Malorie, una pintora solitaria e introvertida que acaba de pasar por un rompimiento muy importante, sobre todo para alguien como ella que no permite que cualquier persona entre en su zona de confort y a quién constantemente se nos dice que no se le inculcó la importancia de los lazos familiares y afectivos. Malorie intenta no darle importancia a este desamor, pero ha quedado embarazada y su vida ya no volverá a ser igual, sobre todo con su hermana Jessica (Sarah Paulson) recordándoselo constantemente, pues parece que a ella le importa más esta nueva vida que está por llegar.

Malorie ha estado completamente desconectada del mundo que la rodea, se ha enfrascado en terminar desesperadamente varias piezas para sobrellevar su situación, a tal grado que no se ha dado cuenta de que el mundo se cae a pedazos. En Europa han ocurrido atentados en masa donde están muriendo miles de personas constantemente, todo parece ser producido por un extraño síndrome que provoca que las personas se suiciden de las maneras más violentas, incluso atentando con la vida de quienes los rodean para lograrlo.

No se ha podido descifrar la naturaleza de este padecimiento, no parece algo viral y tampoco se conoce su causa, todo lo que se sabe es que surgió súbitamente en Rumanía y desde entonces ha surgido en varias partes del mundo donde no se ha podido controlar la amenaza. En medio de este terrible panorama Jessica lleva a su hermana al doctor para su revisión de rutina esperando que esta conecte en algún momento con su condición, pero Malorie muestra poco interés por su bebé, lo que cambiará radicalmente.

Justo en esta clínica comienza un nuevo brote y las personas comienzan a estrellarse contra los cristales para terminar con su vida y la ciudad cae en pánico porque se ha convertido en una trampa mortal.

Birdbox es una gran historia que tiene como tema principal la maternidad. La novela original de Josh Malerman construye personajes muy interesantes y entrañables en los que las mujeres son los más importantes y los que actúan de las maneras más conmovedoras tomando las decisiones cruciales en un entorno que se tiñe de negro y lo más fácil es perder la cordura.

Malorie como protagonista es muy atractiva porque sufre de esta desconexión con las personas que la hace incluso dudar de proteger su propia integridad, a pesar de que completos desconocidos se darán a la tarea de cuidar de ella, pensando también en su condición lo que le da un valor agregado por el que los no dudarán en hacer los más duros sacrificios.

No hay personaje pequeño  en esta historia, todos tienen un rol importante. Desde la oficial que la levanta en la calle completamente desorientada para llevarla hasta la puerta más cercana, hasta la mujer que la prepara para su alumbramiento, todos ellos tienen un peso y a pesar de ser diferentes, dejan en claro que, ante todo hay que cuidar la esperanza como el tesoro más preciado. Al mismo tiempo también se invita al espectador a que haga una autocrítica, porque a pesar de estar en la situación más deplorable puede que la comunicación que logremos tener con los demás y nuestros prejuicios sean lo que decidan nuestro destino en el momento más trágico.

Si son amantes del cine y sobre todo temerarios, en algún momento habrán visto “The Happening” (2008) de M. Night Shyamalan, una cinta que nos traía una primicia muy parecida, que nos hablaba de que en algún momento, el planeta se purgaría de su más grande plaga, y mediante polen que viaja por el aire estaría modificando nuestro comportamiento para que disminuyéramos nuestro alarmante número sobre su faz en una violenta ola de suicidios y atentados homicidas. Es la misma formula contenida en Bird Box esencialmente, sin embargo The Happening se convierte rápidamente en un viaje insufrible de personas que se exponen al elemento antagonista que es invisible y está suelto por todo el mundo para intentar completar una búsqueda que termina en huida, lo que hace que te hartes de las desdichas y todos los eventos desafortunados que pasan los personajes de Shyamalan. En comparativa la idea de esta historia de mantener la crisis de manera contenida le da un recurso mucho más inteligente que logra dar pie a una atmósfera de pánico e incertidumbre que sin duda les regalará un gran momento de entretenimiento.

Seguir a Malorie es una experiencia muy bien lograda. El comienzo logra su propósito te atraparte de inmediato y mostrarte el momento más tenso, que poco a poco irá dibujando todo le trasfondo y la manera en la que se propagó este ataque con ligeras pistas de lo que de verdad está ocurriendo, dejando un espacio para las especulaciones del público que les ayudarán a apreciar el desenlace.

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Criticas Cine

40 Años de The Warriors, el grito de las calles permanece

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El líder de la banda más poderosa de Nueva York, reúne a representantes del resto de las pandillas. Su objetivo, pactar una tregua que les permita unir fuerzas en pos de un violento ideal, el apoderarse de la ciudad e instaurar su propio orden. Pero las reglas de las calles son traicioneras, alguien le asesina antes de que siquiera pueda terminar su discurso. La policía hace su aparición, alguien grita -¡Fueron los Guerreros!- El líder de los mismos es el primero en caer, mientras el resto de los integrantes de la banda intenta regresar a su territorio, en medio de los mortales ataques de las otras pandillas. Inician así un recorrido de tintes épicos, que les lleva a tener una salvaje confrontación con su realidad y su forma de interpretarla.

Retomando la novela The Warriors, escrita por Sol Yurick, el realizador Walter Hill construye una oscura, dinámica y reflexiva metáfora social. En ella, las calles son tan protagonistas como el grupo de pandilleros, quienes sirven como el vehículo perfecto para desnudar el submundo de las grandes ciudades norteamericanas de los 70s. Aquellas en dónde los jóvenes sumidos en la miseria tanto económica como emocional, encontraban por la noche la posibilidad de ganarse un nombre y un lugar, dentro de una familia fabricada por la necesidad y que les permitía ser dueños de su destino. La desolación de los personajes, la contundencia de los diálogos y la crudeza de los combates, son solo parte de este poderoso retrato urbano, que se complementa con una poderosa banda sonora, además de una voz sin rostro proveniente de la radio, una especie de conciencia que señala, castiga y otorga la redención.

Se trata de un clásico generacional, cuya propuesta visual le ha llevado incluso a tener su propia versión para los videojuegos y representa la epopeya urbana por excelencia del cine de la segunda mitad del siglo pasado. Los integrantes del reparto no lograron trascender con sus respectivas carreras, pero su rostro quedó grabado en el colectivo popular, gracias a su participación en The Warriors. Este 2019 se cumplen cuatro décadas del estreno de The Warriors y su grandilocuencia callejera permanece.

THE WARRIORS
Estados Unidos/ 1979
Director: Walter Hill
Reparto: Michael Beck, James Remar, Dorsey Wright, Brian Tyler, David Harris, Tom McKitterick, Marcelino Sánchez

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