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36° Foro: El cuarto Prohibido

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El cuarto prohibido es una delirante y caótica película llena de historias, actores famosos, colores estrambóticos, cortinillas y sobre todo esa sensación de estar adentro de una pesadilla visualmente antigua y vieja.

La filmografía de Guy Maddin es un compilador de fábulas e historias oníricas llenas de imágenes saturadas y siempre te dejan con una sensación de cansancio pues su narrativa es apabullante. El Cuarto prohibido se compone de varias historias, inicia con un grupo de personas atrapadas en un submarino a partir de ahí las otras pequeñas narrativas surgen sin detenerse hasta terminar de nuevo con los chicos del submarino. Todo esto con un ligero toque de comedia.

Maddin se sirve de actores tan diversos como Roy Dupuis, Udo Kier, Mathieu Amalric , Geraldine Chaplin, María de Medeiros, Charlotte Rampling o Ariane Labed para dar vida a estas múltiples historias fantásticas. Si lo quisiéramos comparar con una técnica artística sería un collage pero no de recortes visuales sino de historias cinematográficas que nunca llegaron a filmarse las cuales se interponen una tras otra sin dejar ningún espacio en blanco, además su predilección por utilizar recursos del cine mudo le da un toque retro acorde con los colores sepia y los filtros tan característicos de esa época.

Con este director podemos reconocer la variedad de estilos que tiene el cine canadiense, desde las películas pop de Xavier Dolan, hasta el extraño mundo de David Cronenberg otro director que también es fiel a sus ideas por muy retorcidas que éstas sean o el norteamericano David Lynch,  Guy Maddin forma parte de este grupo de directores creadores de mundos con un estilo muy reconocible y aunque no es tan digerible, el contenido y sobre todo la forma es lo que lo hace tan atractivo para la pantalla grande.

Proyectado en el Riviera Maya Film Festival del 2015, se presenta ahora como uno de los proyectos visuales más experimentales y lúdicos en el 36° Foro de la Cineteca Nacional.

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Cine

Brightburn: Cuando los superhéroes se convierten en tu peor pesadilla

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Algo pasa con Brandon Breyer (Jackson A. Dunn), ha cumplido doce años y algo en su interior está cambiando. Una voz invade su cabeza por las noches con un mensaje que no puede descifrar. Lo tiene todo, una familia que lo ama, enormes hectáreas de campo para correr y jugar y una inteligencia privilegiada para su corta edad. Sin embargo, sus padres ocultan algo. Hay una fuerza extraña que llama al joven Breyer, tiene una misión para él, una misión donde no figura la raza humana como algo imprescindible.

Todo parece indicar que Brandon está creciendo, y que sus cambios de humor son parte de una nueva etapa en su existencia, sus padres, Tori (Elizabeth Banks) y Kyle (David Denman) están más que entusiasmados, hasta que abren el regalo de cumpleaños del tío Noah (Matt Jones) y encuentran aterrados un rifle de caza, Kyle se aterra ante el detalle y da por terminado el festejo pero Brandon se enfurece con su reacción y por primera vez le levanta la voz a su padre.

Brandon tiene una fuerza descomunal, nada lo puede herir, hasta la fecha nunca se ha enfermado o sangrado y lo mejor está por venir porque sus emociones comienzan a consumir y parece que ha comenzado a dejar de ser humano.


La película es una gran puesta en escena de un concepto ya antes explorado por la misma DC en su título “DC House of Horrors”, con el cuento corto “Bump in the Night”.

Brightburn es una idea con un corte interesante de horror que llega a ser muy atractivo, pero nunca logra la atmósfera de suspenso, a menos que por alguna razón te hayas pedido todo lo que ha sido el mundo de adaptaciones del canon de superhéroes (es decir, que deberías llevar como 10 años desconectado del mundo).

Aún así hay pocas personas dentro del nuevo público que pueden captar la antítesis de Superman diluida en esta película, porque además se nos ha vendido la idea a través de series y de las mismas películas, que Clark Kent no fue consciente ni responsable de su existencia sobrehumana hasta que ya era un adulto. Pero Brightburn explora la etapa donde cualquier ser humano puede llegar a perder el control, donde la línea entre el bien y el mal y el constante cuestionamiento de las figuras de autoridad está más latente: la adolescencia.

De hecho toda la cinta puede interpretarse como una metáfora de lo doloroso que es crecer, pero con un exceso de súper poderes y también contiene una crítica muy directa a la manera en la que se ejerce la paternidad en la actualidad.

En cuanto descubre Brandon Bryers que no es una persona común, su manera de pensar comienza a cambiar, sus prioridades se reescriben y su empatía desaparece por completo. No es como una Carrie que poco a poco va escalando hasta ser consciente de su naturaleza, en esta historia la escalada es inmediata y para alguien que ya conoce los alcances de este tipo de personajes no hay mayores sorpresas, pero hasta el último momento se busca el enfoque de una película que inspire miedo por esta peculiar “invasión extraterrestre”.

La cinta no va más allá, como ya se ha hecho común, había una idea en la mesa, se echó mano de experimentar con una narrativa nueva dentro del género y el guión no da para más.

Brightburn la recomiendo ampliamente para los fans del horror porque creo que es una película que puede invitar a más creativos a explorar otras facetas innovadoras dentro del ahora llamado “género de superhéroes”. Y no olviden checar otras grandes piezas complementarias a esta distopía como Chronicle (Josh Trank, 2012), Sleight (JD Dillard, 2016) y desde luego la magnífica Mystery Men (Kinka Usher, 1999), que fue de una de las críticas a las figuras em spandex adelantada a su tiempo.

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